La generación plateada

Alguien va a tener que pagar por esto. Los messistas dirán que Higuaín, Martino, la AFA. Los maradonianos que Messi. Los periodistas cualquier cosa, menos aquello que comprometa las finanzas del negocio. Así es que jamas iran contra Messi si hay  pauta de Adidas, Gillette o cualquier baratija que lleve la cara inmaculada del jugador. Harán lo propio con Nike y Cristiano Ronaldo, Manaos y Palermo y todos los Carusos Lombardis del planeta Humo.

Si el penal iba adentro, podría haber sido diferente. Nos gustan los supuestos. Y citando a un amigo de la vida, estaríamos todos de acuerdo pero es mucho más divertido así. Y no habria culpables. Ahora todo es un quilombo y una cruzada nacional. Un circo a la Argentina: exagerado, barroco, dramático. Nuestro humor es único y somos los mejores en eso. Y no hay nadie màs cómico en el Mundo que un argentino. Y no hay ninguna ironía en lo que digo. Es cierto, somos los mejores.

Mientras escribo, Islandia manda a casa a los ingleses. Un deja-vu atrás de otro. Ayer, había que ganar por cinco goles o nada. En el minuto 119 había que ganar como sea. Fuimos a penales.Y mientras los rojos, se abrazaban en ronda, los de rayas, en silencio miraban para cualquier lado. La final estaba perdida.

El fútbol es un juego colectivo. Y asi es casi siempre: la gran figura de Alemania es el equipo, también la de Chile. Islandia, por supuesto. También lo fue Brasil aun con Pelé en la cancha porque la tocaban todos. Uruguay en el Maracaná y Holanda del 74. Si hablamos de clubes, Barcelona es la academia de los últimos 10 años. En la Argentina del mundo real y en el sueño de la razón que es el fútbol, vivimos buscando un salvador. Aquí, un jugador es más importante que todo un equipo.

Vayamos a las excepciones. Excepción a la regla general de que siempre ganan los equipos. Ahí es donde no hay comparación posible entre Maradona y Messi. Pero incluyamos a Zidane en el medio para evitar la dialéctica cruel en la que estamos sumergidos. Los reyes de las últimas tres décadas. Maradona ganó partidos solo. Zidane también. También supieron perder finales de manera catastrófica: Argentina en Italia 90, arrastrándose en la cancha, dando lastima, perdiendo de forma escandalosa y con un Maradona negándole el saludo a la mafiosos de la FIFA, siendo vengado luego por la corporación reptiliana en el mundial de los fuckin’ Estados Unidos de Norteamérica. Zidane, un caballero francés descendiente de inmigrantes argelinos, llendose expulsado por impactar su pelada con furia en el pecho de Materazzi, a causa de los insultos racistas que recibió en el campeonato de 2006. Ambos, impartiendo justicia poética por todos los desahuciados del Universo. Porque para ser una leyenda no hay que ganar todo el tiempo, batiendo récords absurdos uno detrás de otro, consiguiendo más torneos y contratos que nadie. Hay derrotas exitosas, legendarias, heroicas. La de ayer claramente no lo fue. Messi erró el penal sí, pero lo grave fue darle la espalda al equipo, llorar por una derrota anticipada cuando la serie aún no estaba finalizada. Ya no le importó más nada. Su ego-ismo lo traicionó.

Si sumamos todos los titulos obtenidos por Maradona y Zidane juntos, lo de Messi es insuperable. Este es un mundo mucho más cruel que el de hace 20 o 30 años. Todo se cuantifica a su máxima expresión. Sumar sin parar y acumular nùmeros en fila. Y sin embargo no le alcanza.

Messi, usted tiene que ser perfecto. Usted solo quiere ganar sin parar. Usted es el ídolo de una generaciòn de pibitos que jamás tendrán una novia Barbie Superstar o una Ferrari en el garage. Hágalo por ellos y no renuncié. Por el pibe que se hizo una camiseta suya con una bolsa de basura y que con suerte, viva hasta la edad que tiene usted hoy sino muere acribillado por la OTAN. Algunos tendrán una mejor vida  y jugarán como usted en la Playstation si papá puede sacar una en 12 cuotas, hasta que salga la nueva versión y de vuelta a ser unos fracasados mientras usted se saca fotos para la próxima versión del juego con licencia de FIFA y de grandes trabajar hasta ser lo suficiente viejos y vivir los últimos años meandose encima en la cola de PAMI. Usted es un ídolo para esta generación y no está dando un buen ejemplo. Por mi no juegue nunca más. A mi no me cambia lo que haga y nadie le importa lo que pienso, ya estoy cagado. Messi, usted es un cerdo. Usted no se divierte.Y ese es su gran fracaso.

                                                                                                                        Damián Mars

Ilustración: Vladimir Sinatra

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