Eruca en Escobar

Primero que nada hay que reconocer los grandes shows previos al principal: Burkina y Malbeq. Empecemos por el principio: Burkina le puso toda la onda, buen contacto con el público, música con gancho, para mover el piecito, muy popero, y con una respuesta del público que me sorprendió: la gente reaccionó más de lo que estoy acostumbrado a ver en bandas soporte.

Luego cruzamos la barrera al funky de Malbeq: groove por doquier, de ese que pone inquieto nuestro esqueleto. Su música me pareció muy colorida, y ejecutada con mucha precisión. Estuve toda la cena -en el bache entre Malbeq y Eruca- tarareando un riff suyo (el objetivo de cualquier telonero). Sinceramente me gustaron mucho ambos shows.

01 burkina y Malbeq.jpg

Ahora sí, ya comido y sorprendido, sólo faltaba el momento cúlmine de la noche: Eruca Sativa. Empezó su show con toda la polenta, como era de esperar: prolijos, filosos, agresivos, encendidos. Descorchaban un tema tras otro, como si quisieran…

Y ahí es el momento en que se cortó la luz. Sí, se cortó la luz en pleno “Quemas”. Después de unos minutos la gente se empezó a aburrir y exigió un solo de batería de Gabi. Lo que la gente recibió no fue un solo de Gabi, sino un solo de batería a banda completa (si se hubiera visto algo podría haber sacado foto). Después de ver a los tres aporreando los parches esperamos un rato que pareció eterno por la vuelta de la electricidad.

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Todo siguió según lo esperado, así que mientras se imaginan el aguante que hubo en ese recinto mientras duró el show, voy a comentar el buen sonido y muy buen show de luces que nos regalaron. Llegando al final yo, que no conocía la lista, me estaba impacientando por escuchar “Nada Salvaje”, el nuevo corte de la banda. Finalmente llegó como un broche de oro. Finalizaron el show con ese delirio con tintes electrónicos, sin dejarme con ganas de nada más que de volver.

Un día de buenos shows, amigos y buena onda puede ser perjudicial para la salud: ya hacía rato que estaba acostado pero la sangre seguía corriendo, y la cabeza no me dejaba dormir cantando canciones sin mi autorización.

Fotos y texto por Lucas Porrazzo.

 

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