Y esas sombras vuelven otra vez.

Tenía 10 años. No recuerdo cuán caluroso fue ese diciembre, pero en casa el ventilador nunca alcanzó. Digamos que era de una familia acomodada. Eramos 6 en una pieza, más dos perros y un ventilador.
Me acuerdo de los patrulleros que iban y venían de León Gallo. “La galería” era un griterío , no me dejaban irme más lejos que la cuadra de casa porque los televisores no paraban de informar muertos, enfrentamientos y plomo en Rosario, Jujuy, Capital, Zona Sur y alrededores.


El EKI, fue el único supermercado de la zona que saquearon. Al menos no hubo broncas contra los almacenes que hacía varios años venían salvando el puchero con un fideo, un arroz, una salsa, que ponían en el fiado diario.
Esa noche, cuando volvió mi viejo de Boedo, donde laburaba,el estruendo que ambientó las calles de San Justo junto a gritos, corridas, puteadas, bicis que pasaban cargando lo que pudieron rescatar,bocinazos, autos con cobanis que iban y venían, ambulancias, algún aventurero que te contaba que en Morón se la habían dado a tal, que en el Walt Mart estaban todos los patrulleros acordonados, esquelas del 19 caliente, estaban enmudecidas…recuerdo patente el silencio cuando sale De La Rúa y anuncia el Estado de sitio.
Los televisores se fijaron sobre Congreso y la multitud que avanzaba mientras el caceroleo empezaba a expandirse. En Matanza era difícil que hubiera adhesión al grupo cacerolero, alguno intentó sin más repercusión.
. Creo que la imagen que me marca mi actual rumbo es la filmación de Jorge Cardenas ensangrentado sobre las escalinatas del Congreso. Mi cabeza está en esa imagen de Cardenas, para mí muerto, y la represión que tiraba contra todos.
Ahí empezó a correr la voz. Ahora se venían los saqueos a las casas. Iban a venir del Bajo , de Castillo, de alguna villa que no pudo saquear nada, circulaba la voz. No. Iban a venir de Fuerte Apache. Hoy uno piensa y se pregunta, ¿Qué podían saquear a unos pobres de San Justo, los pobres de FUERTE APACHE, localizado a casi 30 kilómetros? No hubo tiempo para pensar.Si nos hubieran dejado siquiera el tiempo…

A las 22, ya se habían cortado las ramas de árboles, alguno había perdido las maderas de la cama, roperos viejos, gomas, bolsas de basura, etcéteras configuraban una gran fogata en la esquina de casa. Los nervios hacían pelearse a todos con todos. Algún idiota tiró una bomba de estruendo y todos pensaron lo peor. Casi la liga mi hermano mayor (15, un pendejo en ese momento), no importaba, alguno tenía que cobrar.
Un gordo petiso tiraba escopetazos al aire, sin importar que 3 de cada 5 personas en la calle, eran pibitos. Era un gordito pelotudo que no pudo ser policía, o lo rajaron, o lo dieron de baja, ya ni sé. Recuerdo que le decían “12 corazones” porque fue a ese programa y lo echaron en la primer ronda por la cara de boludo.
Volviendo. Con los escopetazos de 12 corazones, cada uno mostraba sus miserias para defenderse de lo que venía, aunque no sabía que venía. Mi viejo y mi hermano bajaban y subían de las escaleras de la piecita. Bajaban con palos, caños, hierros, todo servía para hacerle frente al malón de Fuerte Apache que iba a venir. Digo con tristeza, que me lo imaginaba y me disponía a agarrar un palo para dársela a quien entrara a casa.
Hubo mucha lágrima esa noche, mi hermano más chico apenas entendía qué pasaba con sus 8 años. Sabía que al otro día tenía que ir a la escuela porque aún no habían cerrado las notas y se venía cuarto.
-No vas mañana a clases. Dijo mamá,a eso de las 3 de la mañana. Comentario innecesario, pero que le daba fuerzas a ella para demostrar entereza ante la situación.
Pablo era chiquito. Qué iba a entender. En una semana cumplía 9 años y todos los canales hablaban de muertos como si fueran un resultado de fútbol. Azul y Crónica destilaban amarillismo, competían a ver quién contaba más muertos, heridos y detenidos. En una semana es tu cumpleaños y llorás porque te pasan diciendo en la calle que te van a robar todo. En una semana es tu cumpleaños y sabés que papá se quedó sin trabajo hace meses, porque quienes le daban trabajo prefieren importar, y apenas sobrevive la familia con changas.

12936704_10207736676787896_2595065013872283389_n"Pueblo". Acrílico 45 x 63 Cm. Piero Ojeda.

Eran las 5 de la mañana, ya aclaraba. Casi todo el barrio se había ido a dormir. Pablo se dormía con mamá.
-Yo me quedo.
-No Lucho, andá a dormir que me quedo yo.
El fuego se apagaba, sólo mi viejo y un par de papás de amigos se quedaban esperando el amanecer y la nada misma.
Me desperté a las 11 porque escuchaba como limpiaban el cadáver de la fogata. El hollín en la calle duró meses.
En la panadería, en la verdulería, en el maxikiosco, en cada lugar se hablaba de la preparación de las fogatas de la noche anterior y la no aparición de ningún grupo hostil. Se comentaba que habían querido fajar a un grupo de 3 personas en bici porque no eran del barrio. No importaba, alguno tenía que cobrar.
La escuela no abrió. Los comedores estaban cerrados. Pasaba Tate llorando del hambre, con su plato de plástico y sus cubiertos. Algún idiota se río de su pobreza.

En el horario central, todos los noticieros mostraban a la montada cagando a palos a las Madres de Plaza de Mayo. El hervidero de las provincias no se había apagado y empezaba a circular que había saqueos o intentos de acá, allá y por todos lados.
En la tarde, los tejes y manejes de la UCR y el PJ eran un espectáculo político nefasto: que arreglamos gobernabilidad, que renuncie tal y vemos, que renuncie aquel ministro y llamamos a sesión, que renuncien todos y empezar de nuevo. 10 años y ya no quería saber nada de éstos soretes.

Ya habían matado a otras personas, los periodistas estaban como agobiados y el climax era de un suspenso que te erizaba la bronca que se había vuelto piel. A las 19:52 todos los medios mostraban la imagen de De la Rúa.
“RENUNCIÓ DE LA RÚA”
“SE FUE DE LA RÚA”
“DE LA RÚA RENUNCIÓ A LA PRESIDENCIA”.

Un Vamos hijo de mil puta. Gritos. Bocinazos. Fuegos artificiales. Y luego un silencio fuerte, que apenas si se rompía por un auto destartalado que pasaba en la noche por la calle sin asfaltar. Nos mataron un montón de personas. Se fue en el Helicóptero. Se fue sin más. Presentó un papel y salió de la Rosada.
Nos dolió en la pobreza. Nos golpeó en la desidia.

 

Texto: Luis Gauna.

Imagenes: Piero Ojeda.

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